“La verdad es que soy un hombre
de suerte y mi suerte va ligada a Cristo, ahora lo sé”. Estas palabras dichas
por un preso resumen el encuentro con el Señor que se produce en las cárceles
españolas. Miles de internos cumplen condenas en ellas y durante este tiempo se
han podido encontrar con ellos mismos y con aquel Dios al que tenían
olvidado.
Vuelven como el hijo pródigo, como el que necesita de nuevo el consuelo de un padre. “No te condeno, vete y no peques más”. Estas palabras de Jesús a María Magdalena resuenan con fuerza en estas personas que no se sienten abandonadas por la Iglesia, más bien al contrario, están agradecidas por haberles ayudado a recuperar su dignidad.
Vuelven como el hijo pródigo, como el que necesita de nuevo el consuelo de un padre. “No te condeno, vete y no peques más”. Estas palabras de Jesús a María Magdalena resuenan con fuerza en estas personas que no se sienten abandonadas por la Iglesia, más bien al contrario, están agradecidas por haberles ayudado a recuperar su dignidad.




